Nuestro árbol genealógico
tendría dos hojas verdes
pero más ramas que el de una familia isabelina
y la princesa en el centro
Hemos sido hijos de dos noches:
una impúdica de verano
otra serena de otoño
otra serena de otoño
También hemos sido
hermanos de la sinceridad
la ternura infantil, animal y jubilada
Padres de nuestras
alegrías desmesuradas
ilusiones intachables (como todas)
flores acalambradas de tanta agua que cayó
manos por debajo de la remera
y el pantalón
Tíos de consejos indulgentes
materia prima
para amasarnos
o ver el sol de noche
y la luna a cualquier hora
Esposos sin esposas
amantes de tarde
palabras y rituales
que se entremezclaban en el sabor que no tiene nombre
y debería llamarse
estamos solos en mi casa y enamorados
Abuelos de darnos la mano
decirnos “hasta mañana”
besarnos
dormir
despertarnos
abrazarnos dormidos
Hemos sido
tan bien
nosotros mismos
Y todavía seremos
parientes