Que se me plante un árbol de moras
Que alguien cante una canción mala
Que ordenen repatriar los desastres
que se fugaron de una noche de ajo
y sorbos picantes
Que una bandera flamee dada vuelta
Que secuestren una aspirina
Que sean tan blancas las nubes
que no necesiten lavandina
Que nos regalen una esperanza
Que se prenda fuego un vagón
Que nos roben la esperanza
Que tenga un orgasmo una monja
Que nos roben la esperanza
Que tenga un orgasmo una monja
Que se burlen eternamente de la luna
Que el marrón sea verde
Que caiga una avalancha en la tribuna
Que sepan inventar una rima
Que se le vea un moco al ministro
Que los supermercados abran de noche
Que de la madrugada quede registro
Que no suene ridículo ni siniestro
Que vuelva a caer nieve en Villa Crespo
Que las estrellas lleven una doble vida
Que el reloj se quede sin pila
Que se derrumbe el edificio
Que una esponja entienda de dinosaurios
como una piedra al aire de delirio
Que una voz resulte molesta
Que el viento venga sin ese temor de verano
si es posible a la hora de la siesta
Que saquen una hoja
Que escriban lo que se les antoja
Que hagan una noticia
Que los peces se junten a jugar al póker
Que no me digan que no los conocen
Que ayer y hoy no sea lo mismo
Pero que pase algo
y parezca periodismo