miércoles, 25 de mayo de 2011

LA FAMA ES PURO CUENTO

Qué vueltas te da la vida, Tigre. Si te hubieras visto hace no mucho, cuando estabas todo zaparrastroso, tirado, roto, triste como la tristeza… Qué cambiado estás. Ahora sos todo un señorito, eh. No hay quien no te quiera, te mime o te suelte algún piropo por la calle. Hasta los del otro barrio te admiran por lo bajo… Lo que me gusta de vos es que no dejaste de hablar simple y pausado. Que seguís parando en el mismo bar. Que en tiempos de vedettes y cabarets, no te alejaste de tu capacidad de andar tranquilo por la sombra silbando bajito. Que ni siquiera cambiaste los focos de tu casa, que sigue iluminando con las mismas luces amarillentas de farolito de esquina…
Sí, es cierto que hubo gente que se coló al tren de tu Victoria. Lógico. Pero son los menos. Vos sabés bien quiénes son los amigos que te fueron a ver ese miércoles a la cancha de Brown de Adrogué cuando estabas en terapia intensiva. Los que estuvieron cinco noches sin comer después de aquella final perdida en River contra Chacarita. O los que se inyectaban más de tu veneno cuando nadie daba dos pesos por vos, todos te ninguneaban y hasta Midland se te reía en la cara. Son los mismos que ahora, cuando te leen, te ven y te escuchan por todos lados, miran al cielo y cuentan las nubes porque son incapaces de sujetar la avalancha de lágrimas que empuja el corazón. Justo vos, que si los diarios te dedicaban más de una página era porque te habías metido en algún lío...
¿Te acordás de cuando te ganó Alem? Aunque no lo creas, esa tarde hiciste llorar a más de uno... Bueno, no es mi intención escarbar en los desechos de tu pasado. Ya sé que no te caíste del cielo, que sos un viejo de 106 pirulos con canas brillantes y la boina azul y roja bien puesta. Y que encima tenés esa jodida costumbre de hacerle honor a tu nombre cuando el chori se quema…
Me dijeron que estás un poco nervioso por estos días. Que no sabés bien qué ponerte, que no estás acostumbrado a ser invitado a estas citas… Relajate, viejo, ya estás grande para estos trotes. Acordate que el Apertura se va y la fama es puro cuento… Ah, eso sí: si estás cansado, dale la mano a Diego… ¡Qué viejito piola sos, eh!

No hay comentarios:

Publicar un comentario