miércoles, 25 de mayo de 2011

PLATA QUEMADA

“Putos no faltan, lo que falta son financistas”, Marcos (por Ricardo Darín) en Nueve Reinas.

Vos y yo sabemos muy bien que desde hace siglos la vida no se mueve sino al compás del dinero. Vaya novedad que te traigo. Plata, guita, mosca, tarasca, vil metal, capital, moneda, cobre, centavo, billete, dinero, peso, oro, como quieras decirle (dicho sea de paso, ¿qué propiedad particular tendrán ciertas palabras para engendrar un sinfín de sinónimos, para envidia de otras parientes de sí mismas? ¿Lo dejamos para otra charla?).
El tema es que me surgieron un par de preguntas, que no por absurdas deban carecer de interés. Decime. ¿A qué números le prestás más atención, a los de tu presión cardíaca o a los de tu tarjeta de crédito? ¿A los del boletín escolar de tus hijos o a los de las expensas?
Si pensás que a partir de este espacio busco encontrarme un currito a lo Bernardo Stamateas y presentarme como el gurú que te llevará al camino del Señor, te equivocaste fuleramente. Sólo te invito –ya que es gratis- a revolver con la pala de metal el café, a ver si de una buena vez el azúcar queda esparcido y no en el fondo del mar. Mientras tanto, podemos tirar a la marchanta algún que otro granito de pus que no paramos de rascarnos.
Revuelvo, revuelvo, revuelvo, revuelvo. Tiro para arriba un puñado. Zass. Te agarré: Francisco De Narváez…
Sí, el Colorado. He aquí el caso de un muchacho que, como diría Celedonio Fernández, porque la suerte quiso, dispone de un capital pa’ vicios y placeres, pero también para construir, peso a peso, su carrera electoral…
No, te pido por favor que no nos metamos en terrenos pantanosos como declaraciones juradas (“70, 80 millones de pesos”, de su propia boca) o escuchas telefónicas. Mejor, vayamos a los pingos: sólo por propaganda en vía pública en la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, desde enero del año pasado hasta abril, antes de que comience la campaña permitida, el candidato del tatuaje cool derrochó 5.367.893 de pesos. ¿Cuántas horas tardarías en contarlos uno por uno?
Vos pensá nada más que ese gastito fue sólo para inflar su imagen y hacerse masivamente conocido. O sea, más que como un atajo, la plata funciona como único medio político. Al reloj que ya no le queda cuerda para una carrera y una preparación serias, la plata –con la complicidad del mundo- le acomoda las agujas a su antojo.
Lo loable, en cierto modo, es que el propio De Narváez reconoce que su condición de político debe ser sometida a su título de empresario. Según analiza en su página web, el mayor error de la situación del país “era la falta de participación de la clase empresaria”. Esto me hace acordar a las privatizaciones de los noventas y me hace doler el estómago, casi tanto como ver jugar al Racing de Caruso...
Es verdad, mejor dejemos tranquilo al amigo Francisco y sigamos revolviendo para encontrar otra papeleta…
Revuelvo, revuelvo, revuelvo, revuelvo. Tiro para arriba, agarro y… Catherine Zeta Jones…
¿Cómo? ¿No la conocés? ¡¿Para un grupo creativos publicitarios cada segundo suyo vale seis mil dólares y vos no la conocés?! ¡Andaaaaá! Te la refresco: es una actriz galesa de 39 años que hizo varias películas de Hollywood y está casada con Michael Douglas…
Bueno, lo mío es peor: yo sé quién es pero le desconozco una buena actuación. Lo que me importa, en realidad, es que acaba de cobrar 2,5 millones de dólares por participar siete minutos en un comercial de shampoo. Ya te ahorré una cuenta. Si tenés tiempo –mirá que vale oro, eh- y ganas, entretenete con otras igualmente deprimentes…
Ah, ahora entiendo, claro. Seguramente, el shampoo tiene propiedades curativas revolucionarias en materia científica y es imperioso que el mensaje llegue al mayor número de personas y de la manera más atractiva. Qué tonto, cómo no lo pensé… Sigamos.
Revuelvo, revuelvo, revuelvo, revuelvo. Vuelan por el aire los papelitos –mientras el Gordo Muñoz putea desde la tumba- y me quedo con uno: John Terry.
A éste si no sos futbolero tenés menos chances de sacarlo que yo de interpretar al Acertijo en la próxima Batman. Te doy otra pista: es un defensor inglés del Chelsea.
Contraejemplo del refrán que dice “más vale malo conocido que bueno por conocer”, John es un rústico marcador central que en otra vida seguramente fue asesino a sueldo o doble de riesgo. Su ferocidad para detener tobillos, sus sesiones de trabajos físicos y su talento para cabecear, lo erigieron como el cuarto futbolista mejor pago del planeta en la última temporada…
Igual, no te creas que cobra mucho más que un docente argentino: 631.182 euros por mes. Si te deja más tranquilo, 7.574.197 euros por año.
Te recuerdo el nombre, John Terry. No se trata de ningún superdotado. Andá a saber qué hubiera sido de su vida de haber nacido en Aldo Bonzi y haber arrancado raspando en las canchas del Ascenso.
“Simplemente, hace falta que los salarios sean proporcionables a lo que los clubes puedan pagar. El fútbol mueve muchísimo dinero, es normal que los jugadores quieran beneficiarse también”, explica razonablemente Michel Platini, ex crack de la Juventus y actual presidente de la UEFA, quien se llevará –mínimo- un palito por año...
Pero, pará, mirá cómo te ponés, ey… No es mi culpa que mientras algunos afortunados por gracia divina tengan y dispongan a su antojo de las tortas más ricas y sabrosas del mundo, la mayoría ande abriendo la boca en cada esquina a ver si la lluvia le dejó alguna gota –en los mejores casos-…
Plata. Plata. Plata. Plata. Plata. Plata. Hasta saldría más plata escribir una vez más la palabra plata. Germen de mejores historias de amor que las del propio amor, hasta la ficción no existiría sin ella: la plata. Y si quienes la tienen como elemento decorativo en una caja fuerte, alimento no balanceado de poder, o simple fetichización, todavía siguen aspirando a ella, a quién le puede sorprender que a quien los charcos del camino lo dejaron sin mapa no robe o mate para conseguirla. Uy, que no me escuche Cacho Castaña porque me fusila en Plaza de Mayo… No, mejor sí, que me escuche…
Disculpame si te tosí en la cara, no era mi intención, en serio. Te lo juro por los millones que tengo en Suiza. Si querés que nos despidamos con una sonrisa, entonces levantemos nuestros pocillos y brindemos porque todavía en junio de 2009 hay gestos como el de Carlos Bianchi, quien renunció por iniciativa propia a la mitad de su sueldo como manager de Boca. Hoy no me importan los motivos ni los atenuantes, cuántos en su lugar podrían hacerlo y piden más. Felicidades…

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